Ya llevo casi dos años viviendo en Alemania y en este tiempo he podido darme cuenta de que hay ciertas costumbres en este país que me resultan extrañas.

Cuando vienes de viaje o acabas de mudarte llaman mucho la atención, por el contraste con nuestro país, pero se supone que cuando ya llevas un tiempo conviviendo con ellas te deberías acostumbrar.

Sin embargo, algunas de esas costumbres, por más que pase el tiempo, me siguen resultando raras y chocantes desde mi mentalidad española.

3 costumbres raras alemanas

Aquí te cuento algunas de las costumbres alemanas a las que no me he adaptado porque no las termino de entender:

1. Andar descalzo por la calle

Creo que esta es la costumbre alemana extraña más famosa, se habla de ello en muchos blogs y es conocido por todos los extranjeros. No es que sea una mayoría, para nada, pero si que es cierto que si vienes a Alemania en verano hay bastantes probabilidades de que te encuentres a algún alemán andando descalzo por la calle. Yo conozco una familia a la que le encanta ir descalza y da igual si es por la calle, el campo o un centro comercial, van con chanclas fáciles de quitar y disfrutan andando descalzos por cualquier parte.

Aparte de esta extrañeza, cuyo significado desconozco más allá del gusto o preferencia personal por andar sin zapatos, si que es mucho más habitual que en los parques infantiles los niños jueguen descalzos. Esto me llamaba también la atención pero me parece más lógico, de hecho mi hijo también juega descalzo en los parques, porque la mayoría de ellos son de arena y resulta más cómodo andar por ellos descalzo que con chanclas en las que se te cuelan constantemente los chinos. Eso si, esto sólo lo ves en verano, ¡en invierno cualquiera sale con los pies al aire a la calle!

Mi hijo en verano si que juega descalzo en el parque.

2. Mezclar el zumo con agua

Parecerá una tontería, pero me ha costado acostumbrarme a esto, acostumbrarme a que me ofrezcan el agua con el zumo, no a mezclarlo 😛

Y es que parece que en Alemania tienen montada una gran campaña contra el azúcar, en la que los dentistas recomiendan mezclar el zumo con agua para que así los niños (y los adultos) tomen menos cantidad de azúcar. De hecho, los zumos infantiles, los venden ya aguados.

A mi no me hace mucha gracia tomarme el zumo con agua, pero por lo menos no pongo ya una cara extraña cuando me ofrecen el agua, jajaja.

3. Usar mantas en vez de toallas en los lagos

Aquí en verano la gente se baña en los lagos, es la «playa alemana», ¿y qué se lleva la gente? ¿Toallas? Nooo, ¡mantas! Y no me refiero a las mantas impermeables de picnic, esas lo entiendo, lo que yo veo son mantas como las que tienes en casa para taparte.

Llegan en bici con su manta grande, la extienden en la arena y allí que se plantan. No lo hacen todos, hay gente que usa toallas. Los que llevan mantas son una minoría pero si vas a algún lago, seguro que ves a alguna familia con mantas.

Aún no conozco la explicación «lógica» de esta costumbre, pero me resulta extraña y poco práctica. Creo que una toalla seca mejor cuando sales mojado del agua…

Ahora cuéntame, ¿a qué costumbre de tu país no te terminas de adaptar?