Nos vamos a Alemania, ¿quién dijo miedo?

Hoy es el gran día, el día en el que damos un giro a nuestra vida. Esta madrugada llegaremos todos a Alemania y pasaremos nuestra primera noche en la nueva casa en Cottbus. Un par de colchones es lo único que amuebla la casa por el momento, suficiente para poder descansar.

Y ando dándole vueltas a la cabeza a algo que me dijo el antiguo casero cuando dejamos la casa de San Fernando. Vino a llevarse algunos muebles de la casa y me dijo “¿Os vais a Alemania? Uff, yo no podría. Ahora ni loco, pero si fuera más joven tampoco me iría, ¡qué miedo!”.

No fui consciente hasta ese momento de que una decisión que para nosotros no ha sido muy difícil de tomar, para otros les habría supuesto un gran comedero de cabeza e incluso habrían rechazado la oferta. Te pongo en situación, por si te has perdido el post donde contamos por qué nos mudamos a Alemaniate ofrecen un trabajo en otro país con mejores condiciones de lo que ya tienes en España, ¿lo aceptarías o lo rechazarías?

Nosotros hemos tenido que traspasar un negocio que teníamos montado, era rentable, pero a mi no me motivaba mucho. Nos tenía atados y como nos daba dinero, pues no podíamos prescindir de él. Pero con el nuevo proyecto en Alemania, podemos suplir esos ingresos. Al igual que tú, también teníamos ataduras, pero nos hemos desatado por un futuro que parece tener mejor pinta. Ya veremos cómo sale la cosa.

Tampoco estamos hablando de dejarlo todo, casa, trabajo,… para coger una mochila y recorrer el mundo. Esa si que es una decisión difícil que pocos se atreven a tomar. A mi me encantaría tener el valor y la libertad para hacerlo algún día, creo que sería una experiencia muy enriquecedora. Y este tipo de decisiones sí que las veo más complicadas y valientes.

Pero esta situación que te propongo es diferente. Te vas con una fuente de ingresos bajo el brazo, ¿qué es lo que te frena? ¿De qué tienes miedo? ¿El idioma? Sabes que tarde o temprano acabarás aprendiéndolo, no es barrera suficiente. Tienes que buscar otra razón.

También me han llegado a decir, “Aprovecha ahora que aún no va tu hijo a la guardería, ya cuando sea más grande y tenga que ir al colegio no podrás, así que ahora es el momento”. ¿Es este tu obstáculo? Porque colegios hay en todos los países, ¿no? No te preocupes que tus hijos estarán escolarizados y el idioma también lo aprenderán, ¡incluso más rápido que tú! Venga, a seguir pensando.

Sé que una mudanza siempre cuesta mucho dinero y tiempo, nosotros nos vamos a quedar tiesos, pero una vez allí nos iremos recuperando poco a poco. Y tiempo si que consume y comederos de cabeza con todos los asuntos que hay que cerrar, pero esto es pasajero. Cuando te instalas en tu nuevo destino vas recuperando tus rutinas. ¿Sigues pensando que rechazarías la oferta?

Quizás pienses que prefieres malo conocido que bueno por conocer, que, por si acaso, mejor te quedas como estás. Seguramente te dé miedo lo desconocido, y es normal, a nosotros también nos pasa. Pero todo en esta vida tiene solución, ¿qué pasa si la cosa allí no es cómo te la esperabas? Puede que te vaya mejor de lo que creías o que no te guste nada aquello y no termines de adaptarte. En este último caso, la solución que tienes es volver. Sencillo, ¿no?

No pasa nada, te has ido y has visto que aquello no va contigo, pues te vuelves. Pero por lo menos no te vas a quedar con la duda en tu cabeza “¿Y si hubiera aceptado?”. Porque ese run-run en tu cabeza te acompañará siempre. Mientras que si aceptas, tanto te vaya bien como mal, te quedarás con la conciencia tranquila, has probado y ya sabes lo que hay, no tienes una pregunta sin resolver dando vueltas por tu cabeza eternamente.

Actividades a las que me he apuntado: Reservista Voluntaria del Ejército de Tierra, curso PADI de buceo en piscina, gané una clase de esquí en Sierranevada, fui voluntaria en la Expo de Zaragoza y participé en un taller de radio, entre otras cosas…

Yo tengo mi propia manera de hacer las cosas, siempre me apunto a todo (me guste más o menos), y cuando llega el momento dado, si no me aceptan pues no pasa nada, por lo menos lo he intentado. Y si me aceptan tengo aún dos opciones: tomarlo o rechazarlo. Normalmente, ya que está, lo acepto.

Ya me ves, aquí estoy en Alemania, me apunté al carro de esta oportunidad y aquí me ha traído. No sé si me sentiré a gusto o no, o si me afectará la falta de horas de luz 😛 Eso ya lo iré viendo con el tiempo. Mientras voy a intentar disfrutar conociendo la nueva ciudad y costumbres. Esta parte es la que más me emociona, descubrir y aprender cosas nuevas. Y es algo que no deberías perderte sólo por miedo a lo desconocido.

Cuéntame tu historia. ¿Has rechazado alguna vez una oportunidad por miedo? ¿O por el contrario eres de las que se apunta a todo y se lanza a la piscina? Me encantará conocer tu experiencia.

2 comentarios sobre “Nos vamos a Alemania, ¿quién dijo miedo?

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