Tiempo de despedidas

Al final nos llevó más tiempo del esperado dejar la casa vacía. Nuestra idea era dejarla por la tarde, pero la cosa se alargó hasta la madrugada. Hasta el casero nos ofreció pasar una o dos noches más en la casa sin problemas, porque cuando vino por la mañana a por las llaves vio que aún había mucho trabajo por delante.

Pero nos propusimos dejar la casa en febrero y, aunque extasiados, lo conseguimos. Lástima que el cansancio no nos dejó despedirnos de la casa en condiciones, en San Fernando hemos vivido muchas experiencias y se quedan ya atrás para siempre.

Una vez estuvo la casa lista, tocaba la segunda parte: ir al trastero con el coche y meter el mayor número de cajas posible. Cuando desperdigamos todas las cajas por el suelo, me vine abajo, ¡era imposible que cupiera todo eso en el coche! Con el trabajo que me había costado deshacerme de tantas cosas y quedarme con lo mínimo, para que, aparentemente, no entrara ni la mitad.

En ese momento, Daniel se remangó y con toda la paciencia del mundo empezó a poner en práctica todo lo aprendido durante años jugando al tetris. ¡Y vaya si que entró! Caja a caja fue acoplándolo todo y pudo meter casi todo lo que queríamos llevar.

La partida nos entretuvo hasta la madrugada y muertos de sueño partimos rumbo a Málaga. Temía que por el camino le reventara el coche a Daniel, lo que metió dentro iba en contra de las leyes de la física :S

Y llegamos a Málaga

En Málaga hemos pasado unos días que se nos han pasado volando. Han sido días de despedidas cuyo protagonismo se lo ha robado el gran evento del año, ¡el primer cumpleaños de Naím! Así que hemos pasado unos buenos días babeando con las gracias del pequeñajo. Así las despedidas son más llevaderas.

Daniel empezó su camino el primero, le toca atravesar tres países con un coche cargado hasta los topes. Tres países, tres días de viaje, solo. Su propio retiro espiritual, miedo me da su cabeza pensando durante tantas horas y días seguidos, que éste tiene una fábrica creativa de ideas sobre sus hombros. A ver qué se le ocurre por el camino.

Naím y yo iremos, más tarde, para coincidir en el día de llegada. Nosotros cogeremos primero un avión hasta Berlín y de allí un par de trenes hasta Cottbus. Nos parece demasiado chute ese viaje en coche para el bebé, y el hueco que no hemos ocupado se ha ganado con cajas de más, mejor para todos.

Y mañana es el día en que los tres llegamos a Cottbus. Parece mentira que ya haya llegado el día, con lo larga que se nos estaba haciendo la mudanza. Daniel debe llegar por la noche, y el niño y yo de madrugada. Mañana empieza nuestra nueva vida en Alemania. Estamos ilusionados por vivir las nuevas experiencias que nos depara.

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6 comentarios sobre “Tiempo de despedidas

  1. También estoy pasando por las mismas cosas, pero con una novia Alemana! Gracias por el blog, estoy aprendiendo mucho que harán las cosas más fáciles para mí!

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