¡Esta mudanza nunca se acaba!

Ya estamos en la recta final, la semana que viene tenemos que dejar vacía esta casa para poner rumbo a Alemania y parece que el montón de cajas y cosas no disminuye 🙁 Cuantos más armarios vaciamos, más trastos aparecen desperdigados por la casa sin saber qué hacer con ellos, y es que resulta muy difícil deshacerse de muchas pertenencias.

Y menos mal que hemos alquilado un trastero para dejar un montón de cajas, que así al menos puedes guardar las cosas de las que no te quieres desprender, aunque en el fondo tengo la sensación de que no las voy a volver a ver, al menos en mucho tiempo…

Guardar o no guardar, he ahí la cuestión…

Ni te imaginas la de cosas que se van acumulando en los armarios de las casas, y lo que menos te esperas es encontrar cosas que guardabas porque no querías tirarlas, que no usas, y con las que ahora te reencuentras. Esto es un ejercicio mental importante, me he puesto drástica y me he dicho “si no lo he utilizado estos años atrás, no creo que lo vaya a utilizar ahora”, hay que dejar la nostalgia a un lado y ser realistas: ni lo he usado ni lo voy a volver a utilizar, así que fuera.

Yo siempre he sido de las personas que guardan cualquier tontería, y cuando me independicé me di cuenta de que no podía ir cargando con esa maleta de recuerdos eternamente, hay que dejar cosas atrás. Pero llegas a otra casa y vuelves a acumular, es inevitable, todo el mundo compra cosas que cree que va a utilizar y después se quedan en el cajón cogiendo polvo. Y para este tipo de cosas hay tres salidas: venderlo, donarlo o tirarlo.

Por eso creo que cada X años todo el mundo debería hacer limpieza de casa y “de alma” 😛 Mi madre, de hecho, lo está haciendo, poco a poco está levantando la casa entera y deshaciéndose de las cosas que no utiliza. Y yo, aprovechando la mudanza, pues también me he puesto a deshacerme de cosas, y tengo claro que en la nueva casa no quiero acumular tantos trastos, a ver si soy capaz.

Con todo este dilema mental, me entran ganas de comprarme el libro de La magia del orden, que desde que me lo comentó mi madre no dejo de verlo por todas partes. Por el momento, lo tengo en la lista de los deseos de amazon y ya cuando me asiente en Cottbus estrenaré la nueva dirección con un pedido. Por cierto, si te has leído el libro cuéntame qué te ha parecido, ¿lo ves útil? ¿me lo recomendarías?

Mientras tanto no me queda otro remedio que utilizar el sentido común y, como el espacio en el coche es limitado, pues lo que entre, entró y lo que no, al trastero. A esto lo llamo yo una terapia de choque, aunque con el comodín del trastero, que sé de uno que está abusando de él, ejem…

Preparando cajas para la mudanza con mi pequeño ayudante.

En fin, voy a seguir vaciando armarios y cajones que veo que nos va a pillar el toro. Que el tiempo sigue y cuando se acabe el mes hay que estar fuera, estemos listos o no. ¡Qué ganas de acabar ya con la mudanza! ¡Qué rollazo de cajas y trastos! Cuando me independicé me resultó más sencillo, sólo tuve que pasar las cosas de una habitación a una casa entera, y ahora nos toca pasar todo lo de una casa entera a un coche :S

¡Venga, ánimo, que ya quedan pocos días! Sí, me tengo que chutar positivismo a mí misma para terminar la mudanza lo más cuerda posible. Si tú también has sufrido mudanzas pesadas o estás en ello cuéntamelo, que en compañía seguro que es más llevadero 🙂

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